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Ha fallecido Pedro Barranco, presidente del Colegio de Médicos entre 2001 y 2008

Tenía el don de la cercanía, de la amabilidad, de hacer que los momentos fueran muy agradables en su compañía, momentos en los que solía sobreponerse su voz potente y su risa limpia. Ha muerto Pedro Barranco, que fue presidente del Colegio de Médicos de Granada entre 2001 y 2008. Con él se van los instantes de placer de tantos felices momentos, tantas historias contadas en reuniones y viajes del colectivo. Todo sencillo, natural y bien alegre, pero sin ahorrarse la pasión por vivir. Había nacido en la localidad jiennense de Martos hacía 84 años. Se sentía orgulloso de pertenecer a una tierra olivarera en donde tuvo instalada su primera cuna. Allí creció hasta que llegó la hora de decidir su futuro. Le atraía la Medicina y se matriculó en la Universidad de Granada, donde terminó sus estudios universitarios. Al terminar la carrera y después de algún que otro destino, estuvo como médico en el trasatlántico Satrústegui, que había sido construido a mediados del pasado siglo para servir la línea con Canarias y que navegó a tierras de ultramar trayendo de allí azúcar de La Habana, tabaco de Santo Domingo y café de Colombia. Fue una etapa feliz de su vida y eran deliciosas las anécdotas que contaba sobre aquella etapa profesional. Nada más terminar su aventura marítima se casó con Quini, su querida Quini, con la que ha permanecido toda su vida. La nacieron tres hijos Alejandro, Jorge y Carlos, que han sido el sustento anímico de sus vidas. A comienzos de los noventa fue nombrado director del Dispensario de Enfermedades del Tórax, que estaba cerca de la Caleta. Allí trabajó hasta que dedicó sus esfuerzos a la Medicina Preventiva, especialidad que practicó en el Hospital Clínico de Granada. Fue nombrado vicepresidente del Colegio de Médicos en la etapa de Manuel Abellán, entre los años 1992 y 2001. Tras la muerte de Abellán, Pedro accedió la presidencia, que ocupó entre los años 2001 y 2008. Fue esa una etapa fructífera para el Colegio de Médicos en donde Pedro siempre actuó en defensa del colectivo que representaba. Su objetivo estaba claro: atender con la mayor eficacia posible los deseos e inquietudes de los colegiados a la vez que defender la profesión y estar presente en todos aquellos foros en los que se tratara cualquier asunto relacionado con la actividad profesional. Recordamos su lucha casi permanente y sus constantes denuncias sobre la excesiva politización que existía en los órganos directivos de los centros sanitarios. Él siempre abogaba por que se volviera a depositar en el médico, y no en el político, el control de la gestión de los citados centros. También su empeño en que fueran más duras las autoridades judiciales en los casos de agresiones a facultativos, así como la petición al SAS de que defendiera a sus trabajadores. O su lucha enconada con la Administración para que esta reconociera los derechos de los facultativos y que no permitiera que los médicos jóvenes que se formaban aquí se fueran a trabajar al extranjero. Como secretario del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos, fue una pieza importante en la reforma de los estatutos, los cuales habían sido redactados antes de que existieran las autonomías. Al dejar la presidencia del Colegio de Médicos, y dada su capacidad de trabajo y dedicación, fue designado para formar parte del Consejo Social de la Ciudad de Granada. Si es verdad que la valía auténtica de un hombre se mide por el sentimiento de injusticia que experimentamos en la hora de su muerte, la valía de Pedro Barranco está más que demostrada por ese sentimiento de orfandad que ha dejado entre los que los que le conocíamos, le queríamos y lo admirábamos. Descansa en paz, Pedro.

D.E.P.

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